Una identidad visual reconocible no garantiza que el cliente valore más tu producto. El reel propone mirar la disposición a pagar frente a una alternativa: ¿qué diferencia percibe el comprador y cuánto está dispuesto a pagar por ella?
En el ejemplo, un producto cuesta dos dólares y su sustituto uno. Si el cliente elige el primero, ese excedente ilustra una posible prima asociada al valor que percibe. No es una valoración contable completa de la marca ni demuestra que toda la diferencia provenga de ella.
Si el comprador solo distingue tus productos por precio, revisa la propuesta. Pregunta por qué te elige, qué experiencia valora y qué perdería al cambiarte. Construir una marca exige una diferencia que el cliente pueda reconocer y preferir.
Fuente original
Ver la publicación en Instagram ↗